Alemania 2006: la Alemania italiana y la Italia berlinesa

Por: Beto González

En el naciente siglo XXI, más concretamente en su sexto año de vida, se vivía un ambiente totalmente de fiesta por la cita mundial del futbol en Alemania. La Copa del Mundo de 2006 traía consigo una serie de cosas que no sólo prometían gran espectáculo, sino que brindaban esperanza a muchas personas a lo largo y ancho del globo terráqueo de ver a sus ídolos, figuras y representantes bañarse de oro puro el día 9 de julio en el Olympiastadion de la capital germana.

Vimos el adiós de algunas figuras históricas para el deporte, como el caso de Zinedine Zidane, el nacimiento de otras -Andrés Guardado, Franck Ribéry, Cristiano Ronaldo- y la consolidación de unas que siguen haciendo vibrar al aficionado hasta el presente día -Rooney, Casillas, Buffon, Pirlo. A continuación, te llevaré por los cuatro momentos que, a mi parecer, fueron los más icónicos y memorables de una justa veraniega a la que le guardo cariño.

Nuestro viaje dentro de una de las mejores copas mundiales de la historia comienza justo el 9 de junio en Múnich, ciudad que se encontraba de plácemes por recibir el primer partido de una justa veraniega que prometía grandes choques y portentosas exhibiciones -como la de ese día- en la que la Mannschaft goleó 4-2 a Costa Rica y que quedó enmarcada por esta magnífica postal del reverendo trallazo de Philipp Lahm.

Philipp Lahm empalma la pelota para anotar el primer gol de la Copa Mundial de Alemania 2006

Vamos ahora con un momento de drama total, mi querido lector, y con uno que en específico me hizo vibrar de alegría y luego me puso a llorar sin descanso. Hablamos pues del México contra Argentina de aquel 24 de junio en Leipzig, un cotejo que ponía a pensar que podría llegar a haber quinto partido a los que manejaban mejor las nociones de la redonda por la racha invicta comandada por Ricardo Antonio LaVolpe que manejaba el tri hasta aquel triste sábado veraniego en la ahora llamada Red Bull Arena.

Sí, el eterno káiser y siempre jefazo Rafael Márquez nos ponía a soñar muy temprano en el partido, pues con apenas seis minutos en el cronómetro ya iba poniendo a la selección mexicana por delante de los albicelestes dirigidos por José Pekerman. El panorama lucía sensacional, la atmósfera única y tan particular que genera la afición mexicana estaba haciendo que todo fuera creíble. Sin embargo, el gusto duró cuatro minutos gracias a que Hernán Crespo clavó el del empate con diez en el reloj.

Rafael Márquez celebrando el 1-0 del encuentro contra Argentina en Leipzig

La historia no cambiaría hasta la prórroga. A ocho malditos minutos del inicio de los tiempos extra apareció un bombazo de Maxi Rodríguez que hizo ver el tiempo como una cosa completamente inútil mientras Oswaldo Sánchez volaba por los aires, dejando sin sentido de existencia al reloj que corría en la cancha del RB Leipzig. Aquella raya fulminante que sacó Maxi de su pierna zurda representó una grandísima bifurcación en la historia de los mundiales para el conjunto tricolor, que nunca dejó de soñar ni de luchar.

Toma del gol de Maxi Rodríguez pordetrás de la portería de Oswaldo Sánchez, quien vuela para intentar tapar el disparo

Nuestra tercera parada en la narrativa del mundial alemán cae en la fecha de la gran final, el día del endspiel, en el que como niño el cambio de color de los vivos de la pelota me provocaban emoción y pensaba en ver a un mago de la pelota e ilusionista con clase jugar por última vez como profesional. Y es que justo este episodio le pertenece en un noventa por ciento a Zinedine Zidane, quien con 34 años de edad y todavía con plenas facultades para hacer del futbol una obra de arte, llevaba sobre sus hombros a una Francia revolucionada a una nueva final de una Copa del Mundo, a sabiendas que el resultado, fuese cual fuese, sería la última estadística de peso en su brillantísima carrera profesional. No obstante, no hay que tener empacho para decir que como a cualquier persona le llega a faltar la brilantez en algún momento, a Zizou le ganó el corazón y el instinto a un grado que el mundo del futbol lamenta a más de diez años del suceso. Uno puede llegar a pensar que la experiencia salva a las personas de cometer alguna estupidez más allá de lo que cueste hacerla, pero en el caso del genio francés no ocurrió y desmoronó a un individuo, a todo un equipo, a un país esperanzado y a un universo del balompié ansiosos por saber si podría colgar los tachones como campeón del mundo.

El partido mágico con penal a lo Panenka del primer afectado, un misil salido de la frente del otro afectado y la clase desparramada por galos e italianos se vio ensuciado por el insulto explícito de Marco Materazzi a Zinedine Zidane, quien respondió con el famosísimo cabezazo en el pecho que le mereció la tarjeta roja y el que ha sido el adiós más triste de un ídolo que haya podido mirar. Lo que haya dicho el defensor azzurri ya es lo de menos, que la acción que pasó a la eternidad fue la última “jugada” de Zidane sobre una cancha como profesional.

Zinedine Zidane tras darle el cabezazo a Marco Materazzi en la final de la Copa Mundial de Alemania 2006

Cuarto y último momento de este viaje. La consagración de un grupo de futbolistas que desde el arranque de la máxima fiesta del futbol en el mundo mostraron que tenían lo necesario para alzarse como nuevos campeones del mundo, por sobre quien los enfrentara y sin rodeos. Dejar fuera al anfitrión, unos alemanes fieles a esa idea que dice que necesitan estar muertos para que no puedan resurgir y enfrentando más partidos duros a lo largo de treinta días tuvo sus recompensas para la Italia de Marcelo Lippi, rompiendo una racha de seis copas mundiales sin levantar el preciado trofeo de oro sólido que todos soñaban con alzar algún día. Veinticuatro años de sequía acabaron en el momento en el que Fabio Grosso mandó guardar aquel Teamgeist en la meta de Fabien Barthez. Todo explotó y alcanzó su clímax cuando Don Fabio Cannavaro alzó la cuarta Copa Mundial de la FIFA para Italia.

Festejo de la selección italiana como campeones del mundo tras la final de la Copa Mundial de Alemania 2006

Así pues, mi querido lector, hemos llegado al final del viaje por la Copa del Mundo de Alemania 2006, cuyas emociones fueron del más alto nivel y resultaron ser el motor del gran campeón mundial.

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