Fútbol y economía

Fútbol y economía de la mano absolutamente.

Por Cathe Toloza | @Penaldista

El fútbol es pasión, lucha, y también un negocio. Utilizar esta palabra genera polémica, pero no se puede negar que el espectáculo en donde millones participan en roles de futbolistas, técnicos, dirigentes, periodistas e hinchas no existiría si siguiera funcionando solo como una actividad deportiva, y no hubiera evolucionado, agregando elementos que en un mundo globalizado le permiten ser popular, vender y por lo tanto competir.

Cada equipo es una empresa, y como sucede en el mundo de los negocios, unos funcionan de mejor manera que otros, lo que conlleva a que unos sean más reconocidos que los demás. Lo anterior se debe a múltiples factores.

En primer lugar, cada club de fútbol tiene como telón de fondo el país en el que está asentado, desde ahí se empiezan a marcar notables diferencias. Pero no es el único aspecto a tener en cuenta: los dirigentes con sus decisiones en el ámbito deportivo, estructural y económico, también influyen en el éxito o en el fracaso.

El éxito hace parte de los equipos de fútbol cuando funcionan bien en todos los aspectos. Al lograrse los objetivos todos ganan, desde la marca que patrocina los uniformes e implementos del club hasta el señor que vende comida dentro o cerca del estadio.

Los mejores clubes del mundo cuentan con varios aspectos en común, entre los más destacados se encuentran: Tener estadio propio, sedes equipadas con elementos deportivos y tecnológicos del más alto nivel, capacidad adquisitiva para comprar futbolistas consagrados, así como también, manejo responsable de divisiones menores, que permiten utilizar a los futbolistas en el primer equipo o venderlos a otros clubes, según sea el caso.

Las empresas más reconocidas toman la decisión de patrocinar a un equipo porque este representa una marca de calidad. Se sabe de su importancia,  cuando un producto es consumido, en el caso del fútbol, cuando es seguido en todo el mundo, un claro ejemplo de ello es el número de camisetas vendidas, el rating que marcó sus juegos y el número de personas que asisten a cada partido. Todo ello no es gratis, los adeptos se ganan por medio de títulos,  y los títulos por medio de inversión traducida en contratación de futbolistas y cuerpos técnicos que sobresalgan respecto a sus contrincantes. Porque más allá de la pasión, del amor a los colores, de la tradición y del apoyo a los equipos locales, es difícil conseguir nueva hinchada cuando un equipo rara vez gana un trofeo y además, vive en constante crisis.

Es un análisis sencillo que sin embargo parece que muchos dirigentes del fútbol latinoamericano no realizan, haciendo manejo irresponsable de los recursos con los que cuentan los clubes, lo que conlleva a retraso incluso de meses en el pago a jugadores, produciendo así una desvalorización de la marca. Así mismo, en algunos equipos las divisiones menores son casi inexistentes, pues estas son vistas como un gasto, y no como proyectos a futuro.

Conseguir que un club de fútbol tenga éxito en todos los niveles no parecería una tarea difícil para alguien que tenga talento, experiencia, liderazgo y todas las características propias para triunfar en el mundo económico. Sin embargo, en el caso de Latinoamérica, muchos conjuntos son manejados por personas que ven esta oportunidad para hacer negocios personales en detrimento de la prosperidad de los equipos y de quienes hacen parte de ellos. No en vano la corrupción permea todos los estamentos, en donde esta ha llegado al punto de convertirse en parte de la cultura política y económica.

¡Compártelo!

FacebookTwitterGoogleTumblrLinkedInPinterest


Deja un comentario

Connect with:



Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate »