Año 1 d. T. (Después de Totti)

El legado de Francesco Totti en la Roma es uno de los más grandes en la historia del futbol. Hablar del último gran trequartista, es hablar de Roma en sí.

Por: Guti | @GutiLa5ta

Inició una nueva temporada de Serie A y con ella muchas ilusiones, por ver a la Juventus de Dybala, al Milan e Inter con buenos proyectos, la tercera temporada del Napoli de Sarri, y si los equipos de Gasperini e Inzaghi se pueden mantener con protagonismo en Bergamo y Roma, respectivamente.

Sin embargo, mientras los laziali están felices, en la otra mitad de Roma no pasa lo mismo. A pesar de la llegada de Monchi, quien con descubrimientos como Alves, Keita, Rakitic y Bacca, fue clave en el reciente éxito del Sevilla, en julio venció un contrato que llevaba 25 temporadas activo.

Durante años, la Roma ha visto como jugadores de la talla de Batistuta, Cafú, Cassano, Vucinic, Marquinhos, Lamela y Pjanic han abandonado al equipo, en búsqueda de proyectos más ambiciosos que los lleven a ganar títulos, pero siempre se han podido levantar, aunque esta es la primera vez que afrontan esta misión sin el mejor jugador de su historia, su eterno capitán.

Los años pasan y con ellos se van los mejores momentos de los jugadores; Francesco Totti no fue la excepción, pero en Roma sabían que siempre iba a estar en el vestidor para capitanear los proyectos e iba a entrar en los últimos 20 minutos para definir un partido, pero eso ya no será así.

En la época en la que adolescentes exigen grandes salarios y son fichados por cifras desorbitantes y las figuras de los equipos piden renovaciones anuales para mantenerse en el club con el que lo han ganado todo, toma una mayor importancia la historia de un jugador que siempre jugó en el equipo de sus amores, sin importarle el dinero y los trofeos.

“Para mí, la Roma es como un matrimonio ideal, siempre he amado estos colores, siempre he querido usar solamente esta camisa. Pero esta es la diferencia entre yo y todos los demás. No hay muchos atletas que sigan su corazón. En cambio, optan por cambiar la camisa para vencer y ganar más. Son como nómadas. Si hubiera pensado en el dinero, habría salido de Roma hace 10 años. A veces incluso pensé en venir a jugar en América, pero el permanecer en el giallorosso siempre ha sido un latido. Para mí hay más que dinero, hay pasión”, Francesco Totti.

La grandeza de Francesco va más allá de las estadísticas y títulos, a pesar de que estamos hablando de uno de los mejores jugadores italianos de la historia, un jugador que te hacía realidad goles y asistencias imposibles, el segundo goleador histórico (250) y el tercer jugador con más partidos (619) en Serie A, Bota de Oro en el 2007 y Campeón del Mundo en el 2006.

Permaneció 25 temporadas en un equipo con el que solamente ganó un título importante, con gente como Silvio Berlusconi y Florentino Pérez intentando ficharlo, ofreciéndole mejores proyectos, salarios, compañeros y reflectores, como dijo en el 2013 el mismo Totti para France Football, Si hubiera decidido irme al Real Madrid, habría ganado tres Copas de Europa, dos Balones de Oro y muchas otras cosas más”.

Hablar de Roma es hablar del Coliseo, el Vaticano, la Fontana di Trevi y Francesco Totti, y a pesar de que a finales de mayo, dejó de emocionar a los tifosi con los pies, el fútbol del más romano y romanista siempre permanecerá en la memoria de todos los aficionados.

“La grandeza de Totti se entiende justo desde el punto que hasta los laziali lo han homenajeado a pesar de los goles y las burlas. Totti ha ido más allá de todo esto porque ha sido la última bandera de nuestro fútbol, y su adiós ha sido único e inolvidable. Ha hecho conmover a todos independientemente por quien hincharan”, Valentina Ballarini.

El último partido de Francesco fue visto por muchos ojos, todos con el miedo de que el árbitro pitara el final y el telón se bajara, y es que no importa de qué equipo fueras, se apagaba la carrera de Il Gladiatore, aquel que prefirió defender al amor de su vida que la fama, que llevó a la Roma a la gloria después de muchos años, que convirtió a toda una generación en romanistas sin esperar un título a cambio, el último gran trequartista.

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