Andrés Fassi y la verdadera cara del éxito

El reconocimiento de la gente tal vez no haya sido lo suficientemente justo con Andrés Fassi, el principal culpable del cambio radical que tuvo el Club Pachuca.


Por: Miguel Balderas | @mBalderas_

“Puta madre, ¿y ahora qué hago?”, dijo Andrés Fassi cuando Jesús Murillo, gobernador del estado de Hidalgo en aquel lejano 1994, lo invitó a trabajar al Club Pachuca de la Segunda División. Lo que ninguno de los dos sabía, era que ese sería el inicio de uno de los proyectos más ganadores y ambiciosos de la historia del futbol mexicano.

Andrés se había dado a conocer gracias a unos vídeos que estaban destinados a los profesores de las escuelas de futbol. Le comentó la idea a un amigo suyo –cuya identidad será revelada después–y le gustó tanto que prometió ayudarle a llevarla a cabo y darle más seriedad. Dos semanas después, los vídeos ya tenía patrocinadores y se hicieron dos VHS que se vendieron en exclusiva en las extintas Tiendas Gigante, que contaba con más de 300 locales en México. Todo había sido conseguido por el amigo y terminó siendo un éxito con cerca de 80,000 mil copias vendidas.

Gracias a todo ello, Fassi captó la atención de los medios en nuestro país, así que fue invitado a un programa de deportes muy famoso para hablar sobre ello. Abordó temas como que si se comenzaba a trabajar con las Fuerzas Básicas, el futbol en el país comenzaría a mejorar por inercia. Ese programa fue el “culpable” de la invitación a trabajar en la capital de Hidalgo.

Los Tuzos, como ya mencioné, no estaban en Primera y además, nunca habían ganado un campeonato oficial. Mientras que el argentino, para ese entonces era preparador físico con título de entrenador; fue una difícil decisión por todo lo que era el club en ese entonces. Las terribles instalaciones y el mal trabajo directivo, por ejemplo.

Así, en junio de 1994, Pachuca vivió una especie de refundación. De la mano de Mario Zanabria, entrenador del equipo, los banquiazules fueron primeros con varios puntos de ventaja, sin embargo, perdieron la final contra Celaya y se les negó el ascenso al máximo circuito. El día después de la final, Murillo, quien había llevado a Fassi al Pachuca, le informó que el proyecto había terminado.

No obstante, Andrés se puso de terco. No podía creer que después de tanto esfuerzo todo quedaría en nada, le habían prometido otra cosa. Tras varias visitas al Palacio de Gobierno sin éxito para ser atendido por el gobernador, una noche se coló a su oficina, pero el ‘gober’ le insistió que se había terminado el proyecto. “Le propongo algo”, dijo Fassi, ganando la atención del político. “Separemos el fútbol profesional del resto. Usted siga ayudándome con las escuelas de fútbol y la parte social y yo busco a una persona que ponga el recurso económico para comprar el equipo mayor”, le comentó. Murillo Karam aceptó con la condición de tener que dar el visto bueno sobre la persona que compraría el equipo.

Ahí entra en escena Jesús Martínez Patiño. Andrés y él se conocían desde varios meses antes. ¿Recuerdan los VHS? Pues había sido él quien los impulsó. Cuando se conocieron, Fassi era preparador físico del Necaxa y Jesús un simple aficionado del equipo, eso sí, con un gran sentido para hacer negocios. Martínez compró el equipo junto a uno de sus socios y la siguiente temporada, en 1996, ascendieron a Primera División.

“Y por increíble que parezca, Pachuca es campeón del fútbol mexicano”

Tres años le bastó al Pachuca para coronarse por primera vez en el futbol mexicano. En tiempos extras. Contra el Cruz Azul. Con un gol bastante extraño de Alejandro Glaria, más famoso por meterlo con la pelvis (por no decir que con los huevos). Andrés Fassi y Jesús Martínez estaban atónitos. Tanto como Francisco Javier González, cuya voz seguramente está grabada en la cabeza de los aficionados Tuzos con su épica narración: “Y por increíble que parezca, Pachuca, en el Azul, es campeón del fútbol mexicano”.

Desde ese entonces: Seis títulos de la Liga MX, cuatro Liga de Campeones de la CONCACAF, tres idas al Mundial de Clubes y una Copa Sudamericana, siendo el único club mexicano en conseguir hasta el momento un título de la CONMEBOL.

Además, se estima que los derechos de transmisión de los Tuzos están valuados en 18 millones de dólares al año, según cifras de Forbes. Poco –o nada– queda de aquella oficinita a la que llegó Andrés que apenas tenía un escritorio, dos sillas y un teléfono apoyado en un cajón de manzanas. El Pachuca ahora es una marca que factura millones y millones de pesos al mes.

La historia tal vez no le ha dado su lugar a Andrés Fassi, pues Jesús Martínez acapara las portadas. Sin embargo al argentino eso no le molesta. Al contrario, sigue teniendo la esencia de aquel adolescente que a los 15 años decidió impulsar el futbol en La Salle, su escuela, donde formó 13 equipos gracias a una convocatoria que él mismo armó; cabe destacar que pese al fracaso rotundo de todos los equipos al ser goleados, no desistió y creó incluso una especie de consejo para darle seriedad al futbol ahí. Ese feeling que llevó a Pachuca a ser el equipo más laureado del futbol mexicano en la década del 2000 al 2010, ya lo tenía desde chico.

Fassi ahora tiene una misión clara: llevar a lo más alto a su Talleres de Córdoba, el equipo de su corazón y el cual ya es operado por Grupo Pachuca; una institución formada a raíz de los éxitos del equipo que tiene su nombre y que además es dueño de clubes como León y Mineros en México y el (80%) Everton de Chile.

Jesús Martínez también tiene su alto grado de culpabilidad sobre los éxitos que han conseguido los Tuzos del Pachuca durante los últimos años, sin embargo, quién sabe qué habría pasado si el “Puta madre, ¿y ahora qué hago?” que tiró Andrés cuando lo invitaron a la Bella Airosa hubiera sido negativo.

*Con información de elgrafico.com.ar

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