Alemania, o cómo dominar el mundo tras conocer el fracaso

La selección de Alemania aprendió del fracaso, reestructuró sus categorías inferiores y logró hacer un proyecto futbolístico que los hizo campeones del mundo.

Por: Adrián | @IlRegista3

Hablar de Alemania a nivel futbolístico, es hablar de modelo económico, cantera, estadios llenos e innovación. Pensar en un Dortmund en bancarrota, en un Bayern fuera de los 16 mejores equipos de Europa o en una selección Alemana que no asusta a nadie, no es irse tan lejos en el tiempo, hace poco más una década podíamos ser testigos de un fútbol alemán que iba a la deriva

La primera crisis, fue económica. En el año 2002 Kirch Media, principal grupo comunicador de Alemania y cuyo contrato televisivo proporcionaba el 31% de los ingresos de la Bundesliga, quebró. Fue entonces, cuando el Káiser, Beckenbauer, alzó la voz y marcó un camino, abriendo nuevas posibilidades, “La quiebra de Kirch puede servir para que entre todos redimensionemos el fútbol y nos adaptemos a la realidad“, fue así, como se empezó a gestar lo que a día de hoy, es la piedra angular del buen funcionamiento de la Bundesliga y de la selección Alemana; el futbol base.

Volver desde abajo

La situación era clara, el futbol retomaba una nueva dimensión en Alemania, una nueva realidad y por lo tanto, tocaba devolverlo a lo más alto, entre todos. Ante la imposibilidad de hacer grandes refuerzos, el fomento del fútbol base parecía vital para volver a competir a nivel de clubes, pero la situación se extendió a la Mansschaft. Tras el Europeo de los Países Bajos, Alemania empezó a ser consciente de que su trabajo en el fútbol base no estaba siendo el mejor, siendo así el reflejo de la selección, con lo cual empezaron a fomentarse ideas en la élite para mejorarlo, pero no todos los clubes querían invertir dinero en sus canteras. Así, tras un buen Mundial en Corea y Japón, donde Alemania llegó a la final y perdió ante Brasil, parecía que había cierta mejoría, pero era un espejismo.

23 de Junio de 2004. Alemania cae ante la Republica Checa en el estadio Jose Alvalade por 1 a 2, se cierra así el último partido de la Eurocopa de Portugal, quedando tercera de grupo, siendo eliminada, incapaz de sumar una sola victoria y con un peor juego que resultados.

Alemania fue eliminado en fase de grupos de la EURO 2004.
Ballack tras la derrota de Alemania contra República Checa en 2004; no ganaron un partido en esa EURO. Foto: Reuters.

La suma de un todo, hizo a la Federación Alemana de Futbol (DFB) ponerse manos a la obra. Había un mundial por delante, en casa, y tal vez, la última oportunidad de engancharse a la cola de un fútbol desbocado, del cual se habían caído. Los objetivos; Estadios nuevos, principal fuente de ingresos para el fútbol moderno del que se habían visto apartados, llenar esos estadios y recuperarse económicamente, era la esperanza de Alemania y la Bundesliga, que además tras el desastre de Portugal, empezó a gestar una nueva política de cantera por todo el país con claras premisas a cumplir.

Tiempos de cambios: Klinsman y Low

El futbol de Alemania, siempre tan físico, directo, con centrocampistas que atropellaban a sus rivales, los llamados Panthers, y los delanteros,  siempre a la altura de los mejores del planeta, empezaban a escasear y el juego empezaba a ser previsible para los rivales. Alemania, una selección conocida por la innovación, por colocar un líbero ofensivo y ensalzar la figura de Beckenbauer en la Eurocopa del 72, se había quedado obsoleta. Su juego de 2as jugadas, de contragolpe, ya no funcionaba como antaño. El fútbol estaba evolucionando y era necesario un cambio radical en la forma de visionarlo, era necesaria una verdadera reconstrucción profunda.

Klinsman fue elegido como seleccionador para el mundial más esperado, eran locales y el miedo de hacer el ridículo, estaba en la mente de los alemanes. Entrenador sin contrastar y además, el recuerdo de Portugal. Aquello fue el principio de todo. Jurgen Klinsman llevó con un fútbol ofensivo y una mezcla de juventud y veteranía, a Alemania al tercer lugar de su mundial. Pareció no ser suficiente y el Teutón dimitió 3 días después de aquel supuesto logro.

Su segundo entrenador, un desconocido Joachim Low, tomó las riendas y continuó sus ideas. El juego no enamoraba, pero la mezcla de un fútbol físico y combinativo en algunos intervalos, empezaba a llamar la atención. Era la continuación de Klinsman, pero era pronto para darse cuenta de un comienzo revolucionario. Pese a todo, los cambios debían hacerse de raíz. No servia de nada cambiar el modelo de juego de los jugadores profesionales, si la juventud no tenía asimilado esta profunda reconstrucción.

Las bases no visibles de un proyecto sólido son la disciplina y la constancia, trabajar sin pausa, pero sin prisa, pero Alemania tenía mucha prisa.

Buscando la inspiración

Establecer un modelo de juego era clave y Klinsman lo había hecho, lo importante era pasar esta batuta a otras generaciones, darle una idea de lo que es el juego al máximo nivel desde la cuna y sobre cómo se debe jugar. Un viaje a España cambió la mentalidad de un fútbol totalmente opuesto al que estaba dominando entonces Europa, cambió la visión de los jugadores de menos de 1,80, de los rondos, de potenciar la técnica del jugador trabajando en espacios reducidos, de las paredes, de los desmarques de apoyo, de la importancia de un sistema y les generó una idea clara, querer el balón.

Siempre se ha dicho que la selección Alemana debía ganar con esfuerzo, algo muy importante desde el punto de vista mental y de hecho siempre había ganado gracias a su gen competitivo, a insistir en ello. Ganaban en un corner, en una falta,  pero en un fútbol que estaba evolucionando, no todo era el ímpetu o la intensidad y se dieron cuenta de que tener un plan te hace ganar.

Los alemanes empezaron a interesarse por los torneos regionales que organiza la Federación Española de fútbol junto a las federaciones regionales, por un cambio de sistema al 4-2-3-1 o al 4-3-3. España estaba en pleno auge futbolístico, estaban en boca de todos por su juego, sin embargo, había pasado por una situación similar a la de Alemania recientemente y se supo sobreponer. Los técnicos de la Federación Española de fútbol, son visitados diariamente por otros técnicos o agentes de las federaciones de todo el planeta buscando la inspiración en sus métodos, tanto de juego, como de gestión de fútbol base.

Alemania era consciente de que esas ideas debían adaptarlas a lo que tenían. Empezaron a contar con jugadores rápidos y técnicos a los que años atrás descartaban por su corta estatura, y a darse cuenta, de que con un 11 repleto de torres, no se podía adaptar a una determinada idea de juego. El proyecto necesitaría lo actores necesarios para desarrollarlo, sin perder su esencia.

El principio del éxito

Tras esta visita, Alemania empezó a fomentar su escuela de fútbol, que nutria a los clubes de la élite Alemana, fichando exinternacionales para que hagan de entrenadores, formándolos. Se empezó a abrir la puerta a los hijos de inmigrantes y se gesta un proyecto en el cual colaboran los más de 25.000 clubes no profesionales de todas las categorías del país para implantar en los más jóvenes las bases de la federación. Se trata de furgonetas que recorren todo el país con entrenadores profesionales, que dan clases a los clubes amateurs sobre los nuevos métodos e innovaciones que se trabajan en lo más alto del fútbol teutón.

A día de hoy, existen 366 centros de la Federación por toda Alemania, además en esos 366 centros, cada niño seleccionado tiene un preparador que le marca un entrenamiento personal.

La federación alemana hace de puente entre los clubes de base y las categorías inferiores de élite. Dicha federación, con más de 7 millones de empleados, se acuerda de su base desde lo más bajo, formando incluso a entrenadores de clubes no profesionales. Cada niño es un profesional en potencia para la selección y este nuevo proyecto trata de seleccionar a los mejores jugadores a edades tempranas, en un sistema de inclusiones y descartes.

Los clubes no quedan exentos a esto, y es que todos aquellos que asciendan o que formen parte de la Bundesliga están obligados a tener una base de cantera sólida y estructurada. Los clubes invierten anualmente más de 100 millones en infraestructuras.  Así  subió el porcentaje de jugadores de menos de 23 años a la competición, de un 6% a un 15%.

Crecimiento de gestión económica

La crisis económica a nivel futbolístico en Alemania, desapareció gracias a una gestión implacable y unas bases de la federación, que consiste en que todos los clubes tengan las cuentas saneadas para poder participar en la competición.  De no ser así no pueden participar en la 1.Bundesliga.

Estas medidas pudieron llevarse a cabo gracias a un mejor reparto de los derechos de televisión, estadios llenos, nuevas infraestructuras, aprovechando el tirón que tuvo el Mundial, la cantera como fuente de nutrición y ante todo, incluir la norma 50+1, que protege a los clubes de futuros compradores que quieran obtener la mayoría de acciones del club. Los clubes Alemanes es de los socios y una sociedad, solo puede obtener el 49% del mismo, a excepción de clubes como Bayer Leverkusen o Wolfsburgo, por antigüedad y compromiso mostrado. De hecho el club  de Leverkusen fue fundado por los farmacéuticos para los trabajadores de la empresa hace un siglo y el Wolfsburgo, se creó junto a la ciudad por la gigante Volkswagen durante la época Nazi. No es raro ver a clubes Alemanes con socios que aportan capital, de hecho el Bayern, flamante campeón, es un 75% del club, mientras que la parte restante, se la reparte entre la empresa automovilística Audi, la aseguradora Allianz y ADIDAS, marca que viste al club.

El RB Leipzig, es la excepción que rompe la regla y se aprovecha de las lagunas legales de este 50+1. En un principio y tras muchas luchas, trató por todos los medios cambiar las normas, pero tras las negativas, decide comprar la plaza del SSV Makranstädt de quinta división alemana, accede a las pretensiones de la Federación Alemana y pone en venta las acciones del club a un precio inalcanzable, logrando que 17 dirigentes de Red Bull se hicieran con ellas. El club pasa a llamarse Rasen Ballsport Lepizig (deporte de pelota sobre césped), dado que ningún club puede llevar el nombre de una marca, a excepción del Bayer, por su ya nombrada antigüedad. Así, el club adquiere la abreviatura del nombre de la marca de refrescos, RB.

Uno de los fundadores de la empresa de tecnología SAP, Dietmar Hopp,  posee la mayoría de las acciones del TSG Hoffenheim y el 96% del capital del club, ya que esta ley permite de forma excepcional, que una persona o entidad que haya apoyado de forma sustancial al club durante 20 años, adquiera los derechos mayoritarios del club.

Cierta mejora en las inferiores, difícil aclimatación en la absoluta

No fue hasta 2008 cuando el trabajo en la sombra que la federación Alemana empezó en 2001, se vio reflejado. La selección Sub-19, ganaba el Europeo Sub-19 y al año siguiente, el Sub-21. La base de la Sub-21 eran Ozil, Howedes, Khedira o Neuer.

Sin embargo, en la élite la realidad era otra y ese mimo año, la Alemania absoluta se enfrentaba en la final de la Eurocopa a una España en pleno auge, la misma a la cual habían cogido como modelo de idea, y pese a la mejoría de juego mostrada por Alemania durante el torneo, se vio doblegada por un equipo que tenía más claros los automatismos de lo que estaban practicando. Alemania todavía empezaba a asimilar algo nuevo para ellos, no era fácil para futbolistas de 30 años criados con otra mentalidad, a que aguantaran el balón y no lo rifaran, además, algunos jugadores no tenían las características que requería ese juego. Sin embargo, el cambio generacional empezaba a ser evidente. Empezaba un joven Bastian Schweinsteiger, mientras que Michael Ballack  daba sus últimos coletazos con la selección. El futuro si era esperanzador y no tardaría en verse reflejado en forma de títulos.

 Lukas Podolski y Bastian Schweinsteiger con Alemania en 2005.
Lukas Podolski y Bastian Schweinsteiger con Alemania en 2005.

 Alemania vuelve a asustar

La Eurocopa de Polonia y Ucrania, era la oportunidad de mostrar su juego, esa metodologia que llevaban trabajando desde hacía ya 10 años debía probarse definitivamente como un método fiable en un gran torneo, las sensaciones eran buenas, pero una de las selecciones más temidas y con más palmares, no podía conformarse con eso. Los clubes Alemanes empezaban a dejarse notar en Europa, enfrentándose Borussia Dortmund y Bayern de Munich en la final de la Champions de 2013. El Bayern creció y gracias al potencial económico obtenido por las televisiones y los nuevos patrocinadores, a una fantástica gestión de plantilla con grandes incorporaciones y una buena manada de jugadores salidos de la cantera, volvió a aplastar a sus rivales en Europa.

El juego del Bayern, gran fuente de nutrición de la selección, mejoró con la llegada de Guardiola. El estilo del técnico catalán, inspiró  a Low aún más, que emuló algunos de sus automatismos; desde Neuer a Kimmich, colocando un 9 con más movilidad en su búsqueda de espacios; Muller, todo esto, sin renunciar al 9 clasico, Mario Gomez, cuando la ocasión lo requiera.  Guardiola además, formó tácticamente a los jugadores durante sus 3 años en Alemania con un sistema y unas ideas de juego, que le iban a funcionar de maravilla a la selección para dar el paso final, el salto que llevaban casi 15 años buscando.

Ese día llegó el 13 de Julio de 2014, cuando Mario Gotze, hijo de todo el proceso de reconstrucción, marcaba un gol a 2 minutos del final de la prorroga que les devolvía a lo más alto.

El objetivo; la continuidad

Lo más importante, fue la evolución del juego que empezó Klinsman con un juego en el cual el centro del campo cobraba importancia, pero las bandas y los laterales eran claves, con un 9 en punta, un tanque, idea que continuó Low, fue moldeando, combinando balones largos, segundas jugadas, con la paciencia con el balón, pero contó con una ventaja. Le llegó el legado de una generación de futbolistas, que empezaron a asimilar la nueva idea de juego desde la cuna. Ya estaban moldeados.

El técnico alemán introdujo ciertos automatismos e hizo evolucionar aquella idea de juego, la llevó a la excelencia entre el físico que siempre ha caracterizado Alemania, al toque más exquisito, pasando por la combinación y los movimientos sin balón con la finalidad de generar espacios y atacar con la misma agresividad de siempre, aplastando al rival. Alemania se empieza a mover como pez en el agua en un juego de posición, a través del cual tienen la pelota la gran parte del partido, sin perder su característica potencia, su anticipación en generar segundas jugadas y el juego aéreo a balón parado. Ya no rifan balones. Eso no es negociable.

El sacrificio alemán, unido a una gran disciplina social ya inculcada, empezaba a dar sus frutos.

No quedarse atrás

La innovación, no quedó al margen y se empezó a entrenar con tecnología con tal de mejorar la técnica y visión del jugador, los clubes querían seguir mejorando y evolucionando, reinventarse, gracias a ello, el dortmund fue pionero e implantó la Footbonaut, una sala de 20 metros cuadrados donde los jugadores reciben y pasan la pelota en función de donde marque una luz:

Pero este fue solo el primer paso. El jovencisimo Julian Nagelsmann, entrenador del Hoffenheim (cuyo presidente es el fundador del programa informático SAP) Instaló  junto a campo de entrenamiento una pantalla de paneles de LED, de 3 metros de alto por 6 de ancho, monotorizado a través de 4 cámaras, para grabar las evoluciones de cada sesión de entrenamiento. A través de una tablet el entrenador puede pausar y rebobinar la imagen con tal de hacer hincapié al jugador de sus errores y hacerle rectificar.

El mismo Hoffenheim puso en marcha el proyecto “Helix”, una maquina para mejorar la visión periférica, en la que los jugadores animados de los dos equipos,  aparecen en frente del futbolista humano en una pantalla curva de 180 grados. Las figuras animadas comienzan a moverse por el campo en diferentes direcciones. En el momento en el que se detienen, el futbolista humano debe identificar a todos los jugadores, antes de que se vuelvan a mover, en muy poco tiempo.

Implantar chips en las medias de los jugadores, algo que parecía utópico hace unos años, también se ha implementado con tal de coger registros de rendimiento del futbolista.

Fueron métodos que se implantaron para la cantera, pero en clubes como el Hoffenheim o el Dortmund, se utiliza ya para el primer equipo.

También la selección alemana puso a disposición de los jugadores una App para movil, en la cual reciben información del rival y pueden consultarse cuestiones con el cuerpo técnico o médicos de forma interna.

Alemania, referencia mundial

Pero eso no bastaba, querían más, y los frutos de las semillas plantadas continuaban saliendo. La Alemania de Low tenía una cita en la Copa Confederaciones, y el seleccionador, viendo que los años han pasado, quería probar cosas nuevas, reinventarse una vez más, por eso dio descanso a los futbolistas más contrastados y asentados como Hummels, Kroos, Muller y compañía, para darle la posibilidad a los más jóvenes de destacar en un año en el cual había un Europeo Sub-21 por delante, y a la que Low dejó huérfana a la selección de sus mejores jugadores, o eso parecía.

Sin embargo, las dos selecciones se proclamaron campeonas de sus respectivos torneos, atribuyéndole de nuevo el mérito, a las bases que a principios del 2000 se habían implantado y a la nueva idea de juego. Y es que Alemania cuenta con infinitas variantes tácticas, en función del rival, para plantear un encuentro.

Se puede apreciar como el fino Rudy, genera juego en estático, mientras sus compañeros buscan generar espacios con desmarques de ruptura, en cuanto encuentran ese espacio, entra la esencia que no han perdido y Goretzka, hijo de un centro del tecnificación en Bochum, entra con la potencia de una maquina de guerra para desencadenar toda la potencia de Alemania.

La Federación de Alemania abrió su primer centro de tecnificación en 2002. A día de hoy hay 366 en todo el país. 9 convocados en la Copa Confederaciones crecieron allí.

Los teutones partieron de la necesidad para generarse su propia fuerza. Cogieron ideas y las desarrollaron, siendo a día de hoy, una maquinaria perfecta y moderna, que no deja de coger piezas para continuar su engranaje.

Alemania fue campeón del mundo en Brasil 2014.
Alemania fue campeón del mundo en Brasil 2014. Foto: Getty.

¡Compártelo!

FacebookTwitterGoogleTumblrLinkedInPinterest


Deja un comentario

Connect with:



Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate »