Águilas y Tuzos; por la clasificación

América y Pachuca se enfrentan este fin de semana, uno con la obligación de ganar el juego, pues aún depende de sí mismo para clasificar a liguilla; y el otro, tiene chances, una combinación de resultados lo mete en la fase de cuartos de final, pero más que nada es la necesidad de seguir demostrando el por qué de esa copa en su vitrina que no tiene más de 2 semanas de estar ahí. Deduzcan ustedes, cuál es cuál.
El apagado y gris juego de las Águilas, la filosofía basada en ganar como sea del irreconocible Ricardo La Volpe, le puede terminar pasando factura al equipo, pues se enfrentan al vertical, veloz y dinámico equipo que dirige Diego Alonso. América sufre cuando se enfrenta a un equipo con cualidades como las de Pachuca, equipos que buscan la portería rival sin darle mucha importancia al medio campo y se abren a los costados para buscar penetrar por afuera. Los Tuzos tienen la fórmula, la clave: Hirving Lozano, Jonathan Urretaviscaya y Franco Jara, un tridente de ataque especialista en matar águilas (por la forma de juego que desarrolla el América la cual ya mencioné), pues los primeros dos actúan sobre la línea de banda izquierda y derecha, esperando recibir un balón para vencer a la marca y llenar de balones a su centro delantero Franco Jara, quien siempre hace maldades cuando se está colando entre la defensa para clavar la pelota dentro de los tres palos. Aquí, el buen juego aéreo y la anticipación de los centrales de América será fundamental para que los atacantes de Pachuca no logren tirar a portería, y si lo hacen, la responsabilidad de no dejarla entrar a esta será de Agustín Marchesín, quien no está haciendo las cosas mal, pero tampoco es un súper héroe de capa roja y una letra S en el pecho para detener absolutamente todo.
Del otro lado, con casi 80 kilogramos de peso y una cuenta de goles la cual es mínimamente mayor a la del guardameta del Pachuca, tenemos al goleador argentino Silvio Romero, y a su lado, o más bien un poco más abajo, al delantero mexicano de 33 años de edad, el flamante capitán, el goleador, el líder, Oribe Peralta. Sí, la diferencia entre los dos delanteros del América es brutal, aplastante, empezando por la labor de recuperación y distribución de juego que se le da a Oribe Peralta comparada con la de Silvio Romero que es simple, “empujá la pelota, che”. Para un delantero de la calidad escondida bajo los kilos de más que tiene Silvio Romero eso puede ser simple, pero lo del “Chino” ya va más allá de solo lo físico, parece algo en la cabeza, un rechazo hacia el gol, pero no le pongas una pelota difícil de clavar donde tenga que fintar a dos jugadores y picarla por arriba del portero, porque la mete. Lo que hagan el ya mencionado Agustín Marchesín, Oribe Peralta y Bruno Valdez será de vital importancia para que este América desarrolle un juego competitivo en la césped del Azteca, uno tapando los varios tiros que hará Pachuca, otro recuperando la pelota, y el último haciéndola de defensa, mediocampista y delantero killer, porque los demás están desenchufados y se depende de un chispazo individual de Arroyo, Lainez o Darwin.
Pero Richie no es tonto, sabe que si le cierra los espacios a los Tuzos y logra contener ese ataque que intentará explotar a toda velocidad y además, encontrar la forma de lastimar a Pachuca, no será tan complicado sacar 3 unidades, lo complicado será hacer todo lo anterior.
La grandeza le exige al América, el momento a ambos. La estadística histórica favorece a los hidalguenses. Goles habrá, ¿muchos? quizá. Lo seguro es que un América bien plantado vence, pero un América igual al de las ya pasadas 16 jornadas, cae.

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Oscar Reygo

14 | Futuro periodista deportivo | Club América y Real Madrid | Integrante de La Banda del CAmpeón | SC, IG y TW: OscarReygo.

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